Nuevos productos autorizados para el control del picudo rojo por endoterapia en Uruguay

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El 26 de junio de 2025, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) aprobó la Resolución Nº 512/025, mediante la cual se autorizan nuevas sustancias activas y métodos de aplicación fitosanitaria para el control de Rhynchophorus ferrugineus, conocido como picudo rojo, a través de endoterapia y otras técnicas complementarias.

Esta resolución marca un paso importante en el combate contra la plaga, que ya se encuentra establecida en múltiples departamentos del país y continúa expandiéndose sobre palmeras de alto valor patrimonial, paisajístico y ecológico.
Sin embargo, no todas las medidas incluidas en el texto normativo van en la dirección correcta. En particular, la autorización del uso de insecticidas sistémicos mediante inyección al suelo representa, desde nuestro punto de vista, un retroceso técnico y un riesgo innecesario para el ambiente.

Repasemos los puntos clave de la nueva normativa, sus fundamentos y las principales implicancias para técnicos, municipios y empresas habilitadas.

Endoterapia directa al estípite, se autoriza el uso de flupyradifurone

Por primera vez en Uruguay, se aprueba oficialmente el uso de flupyradifurone como sustancia activa aplicable mediante endoterapia directa al tronco de la palmera. La dosis autorizada es de 2,4 gramos de ingrediente activo por planta, lo que equivale aproximadamente a 5 mL del producto formulado, según su concentración habitual. La resolución no establece una indicación precisa en función de la especie, el porte ni el estado sanitario del ejemplar.

La flupyradifurona es un insecticida sistémico de la familia de las butenolidas, con propiedades translaminares y buena movilización vía xilema. Por sus características, constituye una alternativa de interés para estrategias orientadas al control de larvas que se alimentan en el interior del estípite. También presenta, en algunos estudios, un perfil toxicológico más favorable que el imidacloprid y menor impacto sobre insectos polinizadores.

Para lograr una sistemia real, la sustancia debe aplicarse correctamente dentro del tronco mediante un sistema de endoterapia adecuado. El MGAP no especifica un método de aplicación, pero exige que el tratamiento sea realizado por personal capacitado y registrado.

Duchas foliares y tratamientos al tronco, se aprueba el uso de dinotefuran

La resolución autoriza además el uso de dinotefuran para tratamientos de cobertura externa. Se permite su aplicación por ducha sobre el estípite y la corona, a una concentración de 66 g de ingrediente activo por cada 3,78 litros de agua.

El dinotefuran es un insecticida de la familia de los neonicotinoides, de alta solubilidad en agua y baja residualidad. Por sus características fisicoquímicas, podría presentar movilidad interna hacia tejidos blandos, pero hasta el momento no hemos encontrado evidencia empírica de campo suficiente que permita confirmar una eficacia consistente de este tipo de aplicaciones en palmeras adultas de gran porte. Por esa razón, entendemos que este tipo de intervención debe evaluarse con cautela.

Inyecciones al suelo, una medida riesgosa y ambientalmente cuestionable

Lamentablemente, la resolución también habilita el uso de insecticidas sistémicos mediante inyección al suelo, una práctica que consideramos inadecuada, ineficiente y con alto potencial contaminante, especialmente en contextos urbanos o en suelos cercanos a cuerpos de agua.

Los dos esquemas autorizados son:

  • Dinotefuran solo, 8,26 g de ingrediente activo cada 12,7 cm de DAP (diámetro a la altura del pecho), diluido en 125 mL.
  • Mezcla de imidacloprid + dinotefuran, 2,14 g + 7 g cada 2,5 cm de DAP, también en 125 mL.

Desde el punto de vista agronómico, esta forma de aplicación es altamente imprecisa y depende de múltiples variables difíciles de controlar, como el tipo de suelo, la humedad, la distribución de raíces activas y la capacidad de absorción real de cada ejemplar. En muchos casos, una parte significativa del principio activo no es absorbida por la palmera y termina lixiviándose hacia capas profundas o aguas subterráneas, con riesgo potencial para la fauna edáfica, los polinizadores y el entorno general.

En palmeras adultas de gran porte, además, el sistema radicular rara vez se encuentra en condiciones de absorber de forma eficiente estas sustancias, lo que convierte al tratamiento en una alternativa no solo técnicamente débil, sino también ambientalmente riesgosa. Existen antecedentes internacionales que describen acumulaciones residuales prolongadas en el suelo y un desempeño sensiblemente inferior en comparación con la endoterapia aplicada directamente al tronco.

Esta preocupación no es nueva. En la Unión Europea, la Directiva 2009/128/CE establece que debe evitarse la contaminación del agua por plaguicidas mediante prácticas adaptadas al suelo y a las condiciones locales. El texto recomienda reducir o eliminar su uso en zonas de captación de agua potable y en suelos muy permeables, algo particularmente relevante en Uruguay, donde en muchas zonas urbanas y costeras la napa freática se encuentra muy próxima a la superficie.

En España, el Real Decreto 1311/2012 obliga a emplear métodos que eviten la contaminación difusa o los vertidos indirectos, y establece restricciones en áreas sensibles. Más recientemente, el Real Decreto 665/2023 refuerza las limitaciones de uso en zonas de alta permeabilidad o próximas a cuerpos de agua, considerando el riesgo de filtración hacia acuíferos como una amenaza directa.

Incluso el Código Penal español, en su artículo 325, contempla como delito ambiental determinadas acciones que impliquen inyección o depósito en el suelo, subsuelo o aguas cuando puedan provocar un perjuicio grave al equilibrio de los sistemas naturales. Aunque Uruguay no cuenta hoy con una norma de redacción equivalente para este caso, estos marcos sirven como referencia técnica y ética frente a un problema que no reconoce fronteras, la contaminación de los recursos hídricos subterráneos.

Por estas razones, desaconsejamos enfáticamente este método.
No solo representa una pérdida innecesaria de producto y un riesgo para el ambiente, sino que también desvía el foco de tratamientos técnicamente más sólidos, localizados, con dosis controladas y sistemia demostrada dentro de la planta. Consideramos que la inclusión de este método dentro de la resolución debilita el enfoque técnico general de la norma, al habilitar una práctica que presenta importantes limitaciones agronómicas y ambientales.

Aplicación de fungicidas sistémicos por endoterapia

Otro avance importante de la resolución es que reconoce la necesidad de tratar los procesos de pudrición interna asociados a larvas muertas, daños profundos y tejidos debilitados, muchas veces posteriormente colonizados por hongos.

Para ello se autoriza el uso de:

  • ciproconazol (100 g/L)
  • mezclado con ésteres metílicos de ácidos grasos (748 g/L)

El protocolo aprobado indica realizar dos inyecciones por año, separadas por 7 a 8 días, con el objetivo de controlar la proliferación fúngica y contribuir a estabilizar parcialmente los tejidos afectados. Estos tratamientos no sustituyen el control del insecto, sino que complementan el manejo sanitario del ejemplar cuando existe diagnóstico técnico profesional que lo justifique.

Solo para empresas capacitadas y registradas

Uno de los aspectos centrales de esta resolución es que restringe la aplicación de estos tratamientos a empresas que estén registradas en el RUO (Registro Único de Operadores) y que hayan recibido la capacitación técnica específica para realizar endoterapia en palmeras.

Esto busca evitar la proliferación de intervenciones mal ejecutadas, con productos inadecuados o realizadas por personal sin experiencia, situaciones que han sido causa frecuente de fallos y de desprestigio para metodologías que, bien aplicadas, pueden ser útiles. También obliga a las empresas a llevar registros de productos utilizados, lotes tratados y operarios asignados.

Protección del operario, uso obligatorio de EPP

La norma también establece la obligatoriedad del uso de equipos de protección personal (EPP) durante la manipulación y aplicación de los productos autorizados, incluyendo:

  • guantes
  • máscaras o respiradores con filtro
  • antiparras
  • botas de goma
  • ropa impermeable o de trabajo adecuada

Esto no solo protege la salud de los aplicadores, sino que también acompaña estándares básicos de seguridad en el uso profesional de insecticidas sistémicos y fungicidas.

Vigencia limitada y carácter excepcional

La autorización tiene carácter excepcional, con una vigencia de 12 meses a partir de su publicación (junio de 2025), y se limita estrictamente al combate del picudo rojo bajo emergencia fitosanitaria. Esto implica que los productos y protocolos aprobados no pueden utilizarse para otros fines ni fuera de ese marco legal.

Dependiendo de los resultados obtenidos y de la evolución de la plaga, el MGAP podrá renovar, modificar o revocar esta autorización en junio de 2026.

Para municipios, empresas de control, agrónomos y responsables del arbolado urbano, esta resolución abre nuevas posibilidades de actuación con respaldo técnico y normativo. También establece una responsabilidad clara, solo pueden intervenir quienes estén debidamente formados, equipados y registrados.

Desde Equitec celebramos esta medida y reafirmamos nuestro compromiso de trabajar bajo protocolos estrictos, con productos autorizados, sin improvisación y con un enfoque profesional.
Sin embargo, invitamos a la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) a revisar en profundidad la autorización del uso de insecticidas en aplicaciones radiculares, ya que Uruguay posee napas freáticas muy cercanas a la superficie del suelo y entendemos que este tipo de prácticas puede conllevar un riesgo elevado de contaminación de aguas subterráneas.

Invitamos a todos los interesados a seguir informándose y, si aún no están capacitados, a formarse en los métodos adecuados de tratamiento. La lucha contra el picudo rojo no puede darse sin conocimiento técnico, productos correctos y responsabilidad profesional.

Actualización febrero 2026

Se habilita el uso de insecticida biológico basado en el hongo entomopatógeno Metarhizium anisopliae:

En febrero de 2026 se publicó el registro de MGAP de un insecticida biológico basado en el hongo entomopatógeno Metarhizium anisopliae. Este tipo de herramienta suele presentarse como una alternativa “natural” frente al picudo rojo. Sin embargo, cuando se la comunica o utiliza sin un marco técnico adecuado, puede generar más expectativas que resultados concretos.

Desde el punto de vista biológico, los entomopatógenos no deberían considerarse tratamientos curativos ni soluciones aisladas. En determinados contextos pueden sumar como herramientas preventivas dentro de un programa de manejo integrado, pero su eficacia depende de múltiples variables que son difíciles de sostener en condiciones reales de campo, especialmente en palmeras urbanas adultas y en grandes extensiones.

Para que un entomopatógeno contribuya de forma significativa, debe encontrarse correctamente establecido en la palmera antes de la llegada del insecto, con aplicaciones repetidas y sostenidas en el tiempo, de manera que el adulto entre en contacto con esporas viables y resulte efectivamente infectado dentro de una ventana temporal que limite su capacidad de reproducirse. Lograr todo eso en el ámbito urbano es complejo, y aún más cuando se trabaja sobre palmeras de gran altura, morfología difícil y cobertura extensa.

Incluso bajo buenas condiciones de aplicación, es esperable que persista una proporción de picudos no afectados, levemente afectados o provenientes de otras palmeras no tratadas. Si esos individuos conservan capacidad de apareamiento y oviposición, la palmera puede continuar recibiendo puestas y desarrollando nuevas generaciones de la plaga, aun cuando parte de los adultos termine muriendo después.

En otras palabras, si el picudo rojo alcanza una palmera tratada y el entomopatógeno no reduce de forma suficientemente rápida su supervivencia o su capacidad reproductiva, el insecto puede aparearse, ovipositar y sostener el ciclo biológico con normalidad. En ese escenario, la eficacia práctica del tratamiento disminuye y el uso de recursos puede resultar ineficiente.

Utilizados con criterio técnico, continuidad operativa y expectativas realistas, los entomopatógenos pueden constituir aliados valiosos dentro de programas preventivos de manejo integrado. Pero cuando se utilizan de forma tardía, una vez que la plaga ya se encuentra instalada dentro de la palmera, suelen retrasar decisiones más efectivas y generar una falsa sensación de control.


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