Recientemente leímos con atención la entrevista publicada por Radio Carve a la Ing. Agr. Mercedes Rivas, docente del CURE-Rocha, en la que se expresa preocupación por el avance del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) en Uruguay y la necesidad de tomar medidas coordinadas. Coincidimos plenamente en la gravedad de la situación. Al mismo tiempo, creemos que la discusión pública sobre esta plaga debe apoyarse cada vez más en evidencia técnica acumulada en campo, ya que el manejo del picudo rojo exige precisión, diagnóstico y aprendizaje continuo.
Desde Equitec venimos trabajando en el manejo de esta plaga desde su llegada al país, combinando monitoreo, tratamientos preventivos y estrategias de intervención adaptadas a la realidad local. En ese proceso hemos aprendido que muchas de las recomendaciones generales difundidas en otros contextos climáticos o agronómicos no siempre se comportan de la misma manera en Uruguay. Compartimos estas reflexiones con el objetivo de enriquecer el debate técnico y contribuir a un manejo más efectivo y sostenible de la plaga.
Cuidar las palmeras no es solo una decisión técnica. También es una decisión ética. Seguimos trabajando con seriedad, con humildad y con el compromiso de aportar soluciones que realmente funcionen.
Gerardo Grinvald, Director de Equitec
La urgencia no debe llevarnos a simplificaciones
El avance del picudo rojo en Uruguay es una realidad que ya nadie discute. La plaga se desplaza de forma silenciosa, coloniza nuevas áreas y muchas veces solo se detecta cuando el daño interno ya es severo. Esta dinámica genera un clima de urgencia comprensible, pero también puede favorecer la adopción de soluciones simplificadas que no siempre se ajustan a la complejidad biológica del problema.
Uno de los ejemplos más frecuentes es la difusión de esquemas de tratamiento basados únicamente en calendarios fijos (por ejemplo cada 60, 90 o 180 días) sin considerar variables fundamentales como la especie de palmera, el porte del ejemplar, el nivel de presión de la plaga en la zona, el estado sanitario previo o las condiciones ambientales.
En nuestra experiencia, aplicar el mismo protocolo a todas las palmeras rara vez produce resultados consistentes. Por el contrario, puede generar tratamientos insuficientes o mal sincronizados con el ciclo biológico del insecto. Cuando esto ocurre, el problema no solo es técnico. También puede afectar la credibilidad de metodologías que, aplicadas correctamente, sí han demostrado ser útiles.
Nosotros mismos comenzamos trabajando con esquemas relativamente estándar. Con el tiempo, y gracias al monitoreo sistemático con sensores acústicos instalados desde los primeros proyectos, empezamos a observar patrones que nos obligaron a revisar varios supuestos iniciales.
Uno de los aprendizajes más claros fue comprobar que el comportamiento del picudo rojo en Uruguay no es idéntico al documentado en muchas regiones del Mediterráneo. También observamos que la residualidad real de algunos tratamientos era menor de la que se esperaba en condiciones de campo, especialmente en períodos de altas temperaturas.
Este tipo de evidencia nos llevó a ajustar protocolos y a abandonar ciertas prácticas que no mostraban la eficacia esperada. Entre ellas, el uso de inyecciones presurizadas en palmeras, que además de presentar problemas de distribución del producto podían generar daños internos en los tejidos del estípite.
Por esa razón preferimos hablar de estrategia antes que de calendario. El manejo efectivo del picudo rojo requiere diagnóstico, monitoreo y adaptación continua de las intervenciones.
Cuándo funciona bien la endoterapia
La endoterapia puede ser una herramienta muy valiosa dentro de una estrategia preventiva contra el picudo rojo, siempre que se utilice con criterios agronómicos adecuados.
- Los productos utilizados deben poseer sistemia ascendente real, de modo que puedan desplazarse a través de los haces vasculares de la palmera y alcanzar el meristemo apical.
- Debe evitarse la aplicación mediante sistemas presurizados que introducen el producto a presión en tejidos blandos sensibles.
- La dosificación y la frecuencia del tratamiento deben ajustarse al porte del ejemplar, su estado sanitario y el nivel de presión de la plaga en el entorno.
- La ejecución debe estar a cargo de profesionales capacitados que comprendan la fisiología de las palmeras y la biología del insecto.
Existe además una confusión frecuente en el ámbito operativo. En Uruguay, muchas personas interpretan que figurar en la lista de empresas registradas para prestar servicios implica una capacitación específica en el manejo del picudo rojo. En realidad, hasta el momento no existe un programa técnico oficial que aborde en profundidad aspectos como diagnóstico, vigilancia, fisiología de palmeras o estrategias integradas de manejo.
Conviene recordar además un principio básico de la arboricultura de palmeras: las palmeras no son árboles. Su anatomía vascular es completamente distinta y no poseen la misma capacidad de cicatrización o compartimentación de heridas que las especies leñosas. Por esta razón, técnicas que pueden ser aceptables en árboles no necesariamente son apropiadas para tejidos parenquimáticos como los del estípite.
En nuestro trabajo utilizamos sistemas de cánulas fijas con tapón reutilizable que permiten aplicar los tratamientos por gravedad (sin presión) y sin necesidad de perforar repetidamente el tronco. Este enfoque reduce el daño estructural y permite mantener una única vía de acceso controlada para futuras aplicaciones.
Desde el inicio de nuestra actividad incorporamos también sensores acústicos de monitoreo. Esta tecnología permitió comprender mejor la dinámica del insecto dentro del estípite y confirmar que la actividad larvaria suele comenzar mucho antes de que aparezcan síntomas visibles en la copa.
La combinación de monitoreo, diagnóstico temprano y tratamientos puntuales permite intervenir con mayor precisión. En otras palabras, no se trata de tratar por las dudas, sino de tratar cuando existe evidencia de que la intervención es necesaria.
Aprender de la experiencia acumulada
En un problema complejo como el del picudo rojo, el aprendizaje institucional y técnico es fundamental. Cada intervención genera información valiosa que debería utilizarse para mejorar las estrategias futuras.
Cuando se repiten prácticas que ya demostraron baja eficacia o que generan daños estructurales innecesarios en las palmeras, el costo no es solo económico. También se compromete la salud de ejemplares que muchas veces tienen décadas de crecimiento.
Una de las preguntas que aún requiere mayor reflexión técnica es cuántas perforaciones puede tolerar una palmera a lo largo de su vida sin comprometer su integridad vascular. Este tipo de interrogantes debería formar parte del debate técnico sobre el manejo de la plaga.
El desafío también es de capacitación
Un aspecto crítico del manejo del picudo rojo es la formación de quienes realizan las intervenciones en campo. En muchos casos los servicios se tercerizan sin supervisión técnica suficiente, lo que puede derivar en prácticas inadecuadas.
Entre los errores más frecuentes se encuentran el uso de productos no autorizados, perforaciones innecesarias en el estípite o la ausencia de protocolos de higiene entre ejemplares. Esta última práctica es particularmente preocupante, ya que herramientas contaminadas pueden actuar como vectores de patógenos como Fusarium oxysporum.
Por esta razón insistimos en que los trabajos sean dirigidos por ingenieros agrónomos y que exista trazabilidad técnica de las intervenciones. La capacitación continua de operarios y empresas colaboradoras forma parte central de este enfoque.
También corresponde reconocer los avances realizados por algunas administraciones públicas que han incorporado monitoreo sistemático y metodologías más estructuradas de intervención. Este tipo de procesos demuestra que el aprendizaje institucional es posible cuando existe voluntad de mejorar.
Una estrategia basada en evidencia
El manejo del picudo rojo requiere combinar diferentes herramientas dentro de un enfoque integrado. Trampeo para monitoreo poblacional, vigilancia sistemática, tratamientos preventivos, manejo sanitario del arbolado y capacitación técnica son piezas complementarias de una misma estrategia.
En nuestro caso trabajamos con tecnologías y metodologías que han sido evaluadas en estudios académicos independientes y en experiencias de campo en distintos países. Sistemas como SOSPALM han sido ensayados incluso en palmeras sometidas a infestaciones forzadas, lo que permite evaluar su comportamiento en condiciones extremas.
El objetivo de estas metodologías no es aumentar el uso de pesticidas, sino aplicarlos de forma más precisa y en dosis controladas dentro del tronco, reduciendo la dispersión ambiental y minimizando el impacto sobre insectos polinizadores presentes en las copas.
La experiencia acumulada en Uruguay demuestra que incluso en contextos de infestación avanzada es posible reducir significativamente la mortalidad cuando las intervenciones se realizan con criterios técnicos adecuados. Sin embargo, también confirma algo que la literatura científica ya advertía: cuando la plaga se detecta tarde, la recuperación de los ejemplares es mucho más difícil.
Una responsabilidad compartida
La lucha contra el picudo rojo no debería plantearse como una competencia entre métodos o entre instituciones. Se trata de un desafío colectivo que involucra a técnicos, administraciones públicas, empresas especializadas y propietarios de palmeras.
En Equitec seguimos trabajando con una premisa simple: intervenir con responsabilidad, aprender de cada experiencia y compartir lo aprendido. La protección del patrimonio paisajístico que representan las palmeras depende en gran medida de que las decisiones técnicas se apoyen en evidencia y en una gestión profesional sostenida en el tiempo.

Sería posible conseguir una grabación del reportaje que mencionan de CX 16 radio Carve y que la «cuelguen/suban»en su página web
Ahi esta el reportaje. saludos
https://radiocarve.uy/especialista-del-cure-sobre-picudo-rojo-si-no-se-toman-medidas-drasticas-se-invierten-recursos-y-se-logra-frenar-la-plaga-no-van-a-quedar-palmeras-en-pie-en-todo-el-uruguay/