Control del picudo rojo: guía integral de biología, productos químicos y protocolos

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El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), conocido en inglés como Red Palm Weevil, es un escarabajo considerado en el mundo como «el asesino silencioso de la palma» por ser la plaga más destructiva a nivel mundial. Sus larvas se desarrollan en el interior del tronco y de la copa, donde excavan galerías para alimentarse, generan excrementos y pudrición, y provocan daños severos que llevan a la muerte de la planta, al derrumbe parcial o total de su copa y en algunos casos hasta al derrumbe espontáneo del ejemplar entero. Esto representa un daño muy grande para cultivos de la palma y un riesgo muy grande en espacios públicos, viviendas, parques y bulevares.

El mayor desafío en su manejo radica en la dificultad de detectar las infestaciones en etapas iniciales y en la necesidad de implementar protocolos de combate coordinados a nivel local, municipal y nacional.

En Uruguay, la plaga fue detectada oficialmente en 2022, aunque se estima que ingresó al país entre 2015 y 2019. Hoy representa una emergencia fitosanitaria nacional, con presencia confirmada en múltiples departamentos. Proteger las palmeras ya no es opcional, es una necesidad para conservar el patrimonio urbano, turístico y productivo.

Esta guía reúne información sobre la biología del insecto, cómo se detecta, cómo se decide un tratamiento y qué herramientas componen un programa de manejo integrado. El objetivo es que el lector comprenda no solo cómo se combate el picudo rojo, sino por qué cada herramienta existe y cuándo corresponde usarla.

El origen del picudo rojo y la falta de enemigos naturales

El origen del escarabajo está en el sudeste asiático y desde allí se extendió a gran parte de las zonas de cultivo de palmeras datileras y ornamentales de la cuenca del Mediterráneo, además de China y Japón.
En Sudamérica, su presencia oficial se limita a Uruguay, aunque existen reportes de ataques en Brasil que aún (julio 2026) no han sido oficializados. Su principal vía de dispersión es el transporte de palmeras infestadas, aunque también puede desplazarse en camiones y barcos, favorecido por su gran capacidad de vuelo.

En su región de origen, las poblaciones del picudo rojo están parcialmente reguladas por enemigos naturales, como aves insectívoras, hongos, nematodos, bacterias y virus, además de las lluvias monzónicas que reducen su supervivencia. En las regiones invadidas estos mecanismos prácticamente no existen, lo que permite que el insecto se multiplique sin un control biológico efectivo y alcance poblaciones mucho mayores.

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Biología y ciclo de vida del picudo rojo

El escarabajo adulto mide unos 25 a 50 mm (según su dieta) y es de color marrón rojizo, aunque en la población también hay individuos con manchas negras o completamente negros. Su pico es siempre rojo. El adulto es un buen volador: sus desplazamientos habituales van de algunos cientos de metros a pocos kilómetros, aunque en condiciones favorables puede recorrer distancias mayores, lo que explica su capacidad de colonizar zonas nuevas.

Ciclo biológico del picudo rojo de las palmeras

Luego del apareamiento, que puede darse incluso dentro de las galerías ya formadas dentro de la palmera, la hembra deposita cientos de huevos a lo largo de su vida. La oviposición se realiza en distintos puntos de la palmera y en varias palmeras cercanas: en los laterales de la balona, entre las axilas de las hojas, alrededor de la copa e incluso en orificios del estípite o en su base. Aprovecha especialmente tejidos heridos o podados (cortes de pecíolos), raíces aéreas húmedas y cavidades previas, ya sean producidas por otros insectos o por daños mecánicos. No existe evidencia de oviposición en otros árboles o en el suelo. Los huevos, de pocos milímetros, eclosionan en cuestión de días y dan lugar a larvas de apenas 1 a 2 mm, ahí mismo es donde comienza el estado llamado «L1» de la larva.

Estas larvas penetran y excavan galerías en el tronco y la base de la palmera. El estado larvario dura en promedio dos meses. En ese período puede existir la diapausa, pero siempre mudan varias veces y alcanzan tamaños de hasta 40 mm y pesos superiores a 4 gramos. Antes de pupar, la larva teje un capullo compacto con fibras de la propia palmera que le sirve de refugio. La pupación ocurre generalmente dentro de las galerías, aunque también puede darse en la base de la hoja o en el tejido externo de la planta. Este estado dura en promedio 20 días, aunque puede extenderse de dos a seis semanas, dependiendo de la temperatura de ambiente y de la temperatura interior de la planta, especialmente cuando la población dentro de ellas es alta, la temperatura interna incrementa gracias a la fermentación de restos de tejido y excrementos larvales.

Si quieres conocer mejor el ciclo biológico del picudo rojo: ingresa aquí

Los cuatro estados y por qué definen el manejo

El picudo rojo es un insecto de metamorfosis completa (holometábolo) y atraviesa cuatro estados: huevo, larva, pupa y adulto. Solo dos de ellos se alimentan, y esa diferencia condiciona el manejo.

  • Huevo: no se alimenta.
  • Larva: se alimenta con voracidad y es la fase que provoca el daño estructural, siempre oculta dentro del estípite. Es el objetivo de los tratamientos sistémicos.
  • Pupa: no se alimenta, protegida en su capullo de fibra.
  • Adulto: se alimenta de forma marginal (tejidos tiernos, polen y savia), pero es la fase que vuela, se dispersa y oviposita, es decir, la que propaga la plaga. Es el objetivo del monitoreo con trampas y de las aplicaciones externas de contacto.

De aquí surge un principio que atraviesa toda esta guía: un programa eficaz ataca dos frentes a la vez, la larva en el interior de la palmera y el adulto en el exterior. Ninguna herramienta sola cubre ambos. Y ninguna herramienta podrá localizar efectivamente y eliminar huevos y pupas.

Durante la actividad larvaria, el consumo de tejidos junto con la acción de microorganismos asociados provoca procesos de fermentación y pudrición. Como antes mencionado, esto eleva la temperatura interna de la palmera y modifica su microclima interno, lo que favorece la supervivencia del insecto incluso en condiciones frías. La mayor parte del ciclo vital transcurre así oculto en el interior de la palmera, con una duración y una velocidad de desarrollo influidas directamente por el clima y la disponibilidad de hospederos y alimento.

Una vez emergido, el adulto suele dispersarse: se estima que una parte importante vuela hacia nuevas palmeras, mientras que el resto puede permanecer en el mismo ejemplar hasta morir, o hasta que el alimento sea consumido por completo. Incluso luego de la muerte del ejemplar, la colonia puede permanecer dentro del hospedero. El picudo rojo es, además, una plaga de carácter gregario: en una sola palmera pueden coexistir varias generaciones y decenas o cientos de huevos, larvas, pupas y adultos, lo que acelera el deterioro del estípite y favorece la dispersión masiva cuando emergen los adultos.

Picudo rojo vs picudo negro

Es importante diferenciar al picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) del picudo negro (Rhynchophorus palmarum), especie nativa de América tropical ya presente en la región. El picudo negro, de comportamiento mucho más solitario y con una tasa reproductiva más lenta, tiene un tamaño similar al del picudo rojo (según su dieta y la presencia de enemigos naturales) y una coloración más oscura. Está vinculado principalmente a cultivos de cocoteros y palmas aceiteras por su rol como vector del nemátodo Bursaphelenchus cocophilus, causante del anillo colorado letal. Ya está presente en Uruguay y en los últimos años se ha potenciado bastante (pero lo trataremos en otro artículo).

El picudo rojo, en cambio, es una especie invasora y gregaria que ataca con especial intensidad a palmeras ornamentales como la canaria (Phoenix canariensis), se reproduce mucho más rápido y representa hoy la mayor amenaza fitosanitaria en palmeras productoras y ornamentales del mundo. Su rasgo más diferencial es la densidad poblacional que alcanza dentro del hospedero, muy superior a la de su pariente nativo.

picudo rojo vs. picudo negro
Picudo rojo vs. Picudo negro. Foto gentileza de Senasa Argentina

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Hospedantes principales y especies en riesgo

palmeras canarias y washingtonias totalmente deterioradas por el picudo rojo en Uruguay
Copas foliares decoloradas parcial o totalmente, con hojas decaídas y corona con aspecto de sombrilla

Se sabe que este curculiónido de las palmeras tiene una especial predilección por las especies del género Phoenix por su gran disponibilidad alimentaria (meristemo apical muy grande y de fácil acceso). Esto generó la confusión de que la plaga solo podía hospedarse en la palmera canaria. Si bien la canaria (Phoenix canariensis) presenta la mayor cantidad de ataques, el resto de las palmeras también pueden actuar como hospederas y víctimas de su voraz ataque.
Este «asesino perfecto» ataca a las palmeras autóctonas del Uruguay, como el pindó (Syagrus romanzoffiana) y el butiá (Butia odorata), y a otras especies exóticas como las washingtonias (Washingtonia robusta y Washingtonia filifera), la Trachycarpus fortunei y la Phoenix roebelenii.
Según la literatura científica, junto a más de 50 especies de palmeras, el agave y la caña de azúcar también se encuentran entre los sustitutos o posibles hospedantes.

Especies hospederas confirmadas en Uruguay

Hasta el momento, en Uruguay hemos confirmado que el R. ferrugineus se hospeda y cierra ciclo completo en las siguientes especies de palmeras, a partir de observaciones directas en campo, en trabajos de diagnóstico realizados durante intervenciones sanitarias en ejemplares infestados.

  1. Archontophoenix cunninghamiana
  2. Brahea armata (palmera azul de México)
  3. Butia odorata (palmera butiá o butiacera)
  4. Chamaerops humilis
  5. Cocos nucifera (cocotero)
  6. Howea forsteriana
  7. Jubaea chilensis
  8. Livistona chinensis
  9. Phoenix canariensis
  10. Phoenix dactylifera
  11. Phoenix reclinata
  12. Phoenix roebelenii
  13. Syagrus romanzoffiana (Pindó)
  14. Trachycarpus fortunei
  15. Washingtonia filifera
  16. Washingtonia robusta

Atención: el picudo rojo puede completar su ciclo y provocar la muerte de numerosas especies de palmeras. La magnitud del daño observado en cada especie depende de múltiples factores, entre ellos la presión de la plaga, el tamaño y estado fisiológico de la palmera, las condiciones ambientales y la detección e intervención tempranas. Por ello, ninguna especie hospedante debe considerarse «segura» frente al picudo rojo.

La actividad humana juega un papel importante en la relación plaga-palmera. Las labores de poda que dañan el tejido verde activan los volátiles atractivos y exponen áreas disponibles para que las hembras hagan sus puestas. Por eso recomendamos podar las palmeras únicamente en los meses de clima muy frío, cuando el vuelo del adulto es bajo o nulo, y solo hojas secas. Además, el tránsito vehicular puede contribuir a la dispersión, trasladando la plaga cientos de kilómetros en camiones y vehículos particulares desde zonas infestadas hacia zonas sin plaga.

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Sintomatología y daños

Por lo general, en las etapas iniciales de infestación no se observan síntomas externos evidentes, ya que los huevos y las larvas se desarrollan ocultos dentro del estípite. La sintomatología se manifiesta de forma clara únicamente en fases más avanzadas. Cuando la infestación se localiza en la parte inferior del tronco (como ocurre en ocasiones en Phoenix canariensis o Phoenix dactylifera) y un número elevado de larvas se alimenta en su interior, puede observarse la exudación de un líquido fétido, producto de sus secreciones y de la fermentación de los tejidos en descomposición.

En ciertos casos se detectan fibras trituradas en las entradas de las galerías, otro signo de actividad larvaria. Asimismo, dentro del estípite pueden percibirse sonidos característicos de masticación y desplazamiento, originados por el aparato bucal de las larvas al alimentarse. Estas señales, transmitidas como vibraciones a través del tejido del estípite, pueden ser registradas y discriminadas mediante sensores sísmicos IoTree, diseñados específicamente para la detección precoz de la actividad larvaria en palmeras.

sensor sísmico IoTree colocado en palmera canaria

Dado que la infestación a menudo se desarrolla sin signos externos, las palmeras pueden presentar sintomatología de forma repentina, varios meses o años después de comenzar el ataque, a veces a partir de un movimiento fuerte causado por el viento en una tormenta. En la palma canaria se notan varios signos muy distintivos; quizás el más destacado es la asimetría en la copa y el hundimiento del brote apical. Posteriormente se produce el marchitamiento de palmas y pecíolos, y en poco tiempo la copa se seca y la palmera muere, con un aspecto de sombrilla o paraguas. Al tirar de los pecíolos y hojas secas se revelan bases con madrigueras y capullos de fibra que contienen pupas en distintos grados de desarrollo. Además, la corona puede estar desmenuzada y llena de larvas y pupas hasta una profundidad de 2 metros.

El proceso puede ser lento, pero se acelera cuando la presión de plaga es muy alta o cuando la pudrición y la descomposición de insectos muertos agravan el deterioro interno. Si no se aplican correctamente tratamientos preventivos, la palmera puede morir en un plazo aproximado de tres a doce meses. Aquí radica el mayor problema del picudo rojo: cuando los síntomas son evidentes, el daño interno ya suele ser extenso. Por eso el eje del manejo no es el tratamiento del ejemplar enfermo, sino la detección precoz y la prevención, que desarrollamos en las secciones siguientes.

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El manejo integrado de plagas (MIP)

No existe una única herramienta capaz de controlar el picudo rojo por sí sola. El manejo integrado de plagas (MIP, o IPM por sus siglas en inglés) es el marco que ordena todas las herramientas disponibles y las combina de forma racional, según el monitoreo, la presión de plaga y el estado de cada palmera. La decisión no es «qué producto aplico», sino «qué combinación de acciones corresponde en esta situación».

La lógica del MIP frente al picudo rojo parte directamente de su biología. Como vimos, la larva causa el daño desde el interior y el adulto propaga la plaga desde el exterior. Por eso el manejo se organiza en dos frentes complementarios: proteger el interior de la palmera (endoterapia con productos sistémicos, dirigida a la larva) y actuar sobre el exterior (duchas foliares de contacto y monitoreo de adultos con trampas). A esto se suma la vigilancia, que es la que dispara y ajusta todas las demás decisiones.

Un programa completo se apoya en los siguientes componentes, que se desarrollan a lo largo de esta guía:

  • Detección precoz y monitoreo: inspección visual, sensores sísmicos y trampas de feromonas para conocer la presencia y la presión de la plaga antes de que aparezcan síntomas.
  • Tratamientos preventivos y curativos: endoterapia por gravedad con productos sistémicos, complementada con duchas foliares dirigidas, evitando aspersiones dispersas para proteger el entorno y los organismos beneficiosos.
  • Selección y alternancia de ingredientes activos: elegir el producto adecuado, en el momento fisiológico correcto, y rotar familias químicas para evitar resistencias.
  • Trazabilidad: registrar aplicaciones, fechas, técnicas y resultados para aprender y mejorar la respuesta operativa.
  • Manejo cultural: poda en la ventana correcta, disposición adecuada del material vegetal y retiro de ejemplares irrecuperables para eliminar focos.
  • Educación y coordinación: sensibilizar a profesionales, gestores urbanos y propietarios, ya que el picudo rojo no se controla ejemplar por ejemplar aislado, sino a escala de zona.

El error más frecuente es tratar el picudo rojo como si una sola acción bastara: solo trampas, solo endoterapia o solo una aplicación aislada. El MIP entiende que cada herramienta cubre una fase o una función distinta y que su valor aparece en la combinación coordinada, no en el uso aislado.

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Detección precoz y monitoreo

La detección precoz es la pieza más decisiva del manejo del picudo rojo, precisamente porque la plaga trabaja oculta. Existe una ventana de tiempo (que puede durar meses) en la que la larva ya está dañando el interior de la palmera, pero todavía no hay síntomas externos. Quien detecta en esa ventana puede tratar a tiempo y salvar el ejemplar; quien espera a ver los síntomas suele llegar cuando el daño ya es irreversible. El monitoreo es lo que convierte al manejo en preventivo en lugar de reactivo.

Inspección visual

La inspección visual busca signos como asimetría de la copa, hundimiento del cogollo, fibras trituradas en la base de los pecíolos, exudados fétidos o capullos de fibra. Es una herramienta necesaria, pero tiene un límite importante: la mayoría de estos signos aparecen cuando la infestación ya está avanzada. Sirve para confirmar y clasificar, no tanto para detectar a tiempo. Por eso la inspección visual se complementa con métodos capaces de «ver» dentro del estípite.

Sensores sísmicos IoTree

Las larvas, al alimentarse y desplazarse dentro del estípite, generan vibraciones que se transmiten por el tejido de la palmera. Los sensores sísmicos IoTree detectan y discriminan esas señales de vibración, diferenciándolas del ruido de fondo (viento, tránsito, actividad humana). A diferencia de la inspección visual, la detección sísmica permite identificar actividad larvaria antes de que existan síntomas externos, dentro de esa ventana crítica en la que el tratamiento todavía es eficaz.

Conviene precisar un punto técnico: se trata de detección sísmica, basada en las vibraciones estructurales que viajan por el estípite, y no de un simple micrófono que «escucha» sonidos en el aire. Esa diferencia es la que le da robustez frente al ruido ambiental de entornos urbanos. La instalación de sensores permite además georreferenciar cada palmera y llevar un seguimiento en el tiempo, lo que transforma el monitoreo en una herramienta de gestión a escala de zona o municipio. Existen estudios que han ensayado y validado la detección sísmica de la actividad larvaria en palmeras (ver PDF del estudio). También se ha evaluado el uso de perros entrenados para detectar el olor de las secreciones de la plaga, pero no ha alcanzado aplicación comercial.

Trampas de feromonas: para qué sirven y para qué no

Las trampas de picudo rojo combinan una feromona de agregación con atrayentes alimentarios (kairomonas). Capturan adultos y su función principal es el monitoreo poblacional: permiten saber si hay plaga en una zona, estimar su presión y detectar picos de vuelo. Son una herramienta de vigilancia, no un método de control por sí mismas. Con alta presión de la plaga se puede considerar su uso para la reducción poblacional de adultos.

Aquí aparece un error frecuente y de consecuencias graves: instalar trampas dentro o muy cerca de palmeras sanas, o en zonas no infestadas. Como la feromona es atrayente, puede terminar atrayendo la plaga hacia palmeras que no estaban afectadas. Por eso las trampas se colocan a una distancia prudente de las palmeras a proteger, con criterio técnico, y tienen mayor sentido para monitoreo en zonas donde las palmeras ya están bajo protección. Bien usadas, aportan información para planificar recursos; mal ubicadas, agravan el problema que pretendían controlar. No olvidemos que es fundamental proteger a las palmeras con protocolos preventivos, especialmente en zonas de trampeo.

Presión de plaga y umbrales

La «presión de plaga» es la intensidad con la que el picudo rojo está presente y activo en una zona en un momento dado. No es un dato menor: condiciona la frecuencia de las aplicaciones, la conveniencia de sumar duchas foliares, la urgencia de retirar ejemplares perdidos y hasta la probabilidad de éxito de un tratamiento. Una misma palmera, con el mismo protocolo, puede responder bien bajo presión baja y fracasar bajo presión muy alta, cuando el número de individuos que la atacan supera la capacidad del tratamiento de protegerla. Estimar la presión de plaga a partir del monitoreo (trampas, sensores, casos confirmados en la zona) es lo que permite ajustar el programa en lugar de aplicar siempre lo mismo.

Una de las formas que utilizamos para determinar la presión de plaga es cuantificando las pupas en una palmera infestada y la presencia de pupas en los peciolos. Esa presencia sucede cuando la zona del cogollo ya está saturada de larvas. Cuantificando adultos no se podría determinar la presión real de plaga.

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La endoterapia en palmeras

La endoterapia vegetal es una técnica fitosanitaria que consiste en aplicar productos formulados directamente en el tronco para que ingresen al sistema vascular y actúen desde el interior contra plagas o enfermedades. Existen varios sistemas de endoterapia, ya que el método se considera como la mejor herramienta para eliminar a la larva, que es inalcanzable con aplicaciones externas. Pero en palmeras la endoterapia tiene un condicionante fisiológico que no se puede ignorar: los daños mecánicos que son irreversibles para la palmera.

Por qué las palmeras no toleran la presión de inyecciones

En árboles leñosos la endoterapia suele realizarse bajo presión, porque la madera no admitirá el ingreso de productos sin presión y porque el cámbium permite o activa la regeneración o la “cicatrización”de las heridas causadas por inyección. En las palmeras la situación es distinta: las palmeras no son árboles. No tienen madera ni cámbium, y sus haces vasculares (xilema y floema) no forman un anillo continuo, sino que están dispersos como fascículos por todo el estípite, y son verticales. Cuando se perfora y se aplica producto a presión, esos haces reaccionan al daño con agresividad, necrosándose y bloqueando el flujo de savia. Aunque se tapone el orificio, la zona perforada se transforma rápidamente en tejido muerto que inhabilita el transporte hacia los tejidos que están por encima. La palmera no cicatriza esa herida: la aísla, y ese tejido queda perdido de forma permanente.

A pesar de ser muy bien “ocultado” o tomado como “micro-daño” o “ mínimamente invasivo”, este efecto ocurre incluso cuando la presión se describe como «moderada», «baja» o «controlada». Por eso la experiencia y diversos estudios académicos coinciden en que la endoterapia en palmeras debe realizarse sin presión, mediante un suministro lento por gravedad. Eso es más lento quizás, pero definitivamente más respetuoso para el tejido de la planta. De este modo se aprovecha la sistemia ascendente de la savia para distribuir el ingrediente activo desde el interior del estípite hasta la copa foliar, con mínima invasión y de forma sostenible en el tiempo.

Evidencias de daños por endoterapia a presión

Las siguientes imágenes documentan daños internos provocados por endoterapia a presión, registrados en distintos países y años. Muestran el tejido necrosado alrededor de las perforaciones y la interrupción del flujo vascular que compromete al ejemplar.

España e Israel (2018-2020)

Uruguay (agosto 2025)

Mecanismos de daño por presurización

La presurización, cuando se aplica en el contexto de la endoterapia (inyección de tratamientos a presión en el sistema vascular), puede dañar los haces vasculares de la palmera por varias vías:

  1. Presión excesiva: si la presión de la inyección es demasiado alta, puede dañar físicamente los haces vasculares y generar necrosis interna e invisible, rompiendo células o desgarrando los tejidos internos del estípite.
  2. Introducción de aire: la presurización inadecuada puede introducir burbujas de aire en el sistema vascular, lo que interrumpe el flujo de savia y puede provocar embolias vasculares, debilitando aún más a la palmera.
  3. Infecciones secundarias: las heridas en los haces vasculares abren la puerta a patógenos oportunistas (bacterias u hongos) que aprovechan la debilidad de la planta. Estas infecciones pueden ser más perjudiciales que el problema original.
  4. Estrés para la planta: incluso sin daño físico inmediato, la presión es estresante para la palmera, sobre todo si se repite o se usan productos tóxicos en dosis altas, y puede debilitar su resistencia natural a plagas y enfermedades.

El sistema de cánulas SOSPALM

Por recomendación de expertos y científicos internacionales, en Equitec optamos por realizar la endoterapia de palmeras con el sistema patentado de cánulas SOSPALM. Según la evidencia disponible y nuestra experiencia de campo, es el método que mejor protege al tronco de los daños de las repetidas perforaciones necesarias para tratar una palmera durante años, por su capacidad de mantener el orificio y la cavidad aislados, herméticos y activos. Además, al colocarse en pendiente hacia abajo, la cánula permite que el producto fitosanitario se dosifique por gravedad, sin presurizar los tejidos blandos ni los haces vasculares de la palmera.

Piqueta SOSPALM. Es una cánula plástica con válvula y tapón que permite volver a dosificar el flujo hidráulico de la palmera, sin volver a perforarlo.

Conviene aclarar que la cánula SOSPALM cumple un único propósito: evitar la presurización y la repetición de perforaciones. Es un error frecuente creer que una palmera con cánula es, por eso solo, una palmera protegida. La protección se logra con la dosificación de la cánula, con formulaciones correctamente preparadas y en frecuencias que permitan la translocación del ingrediente activo y la intoxicación de las larvas jóvenes dentro de la zona meristemática. Si las cánulas no se dosifican a tiempo, si el protocolo se inicia con una infestación ya avanzada o si la palmera no está en proceso de translocación (o ya presenta heridas y fermentación interna avanzada), este sistema de cánulas, como cualquier otro, no dará ningún resultado favorable en la preservación del ejemplar.

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Productos químicos y selección de ingredientes activos

Actualización: el MGAP, a través de la DGSSA, habilitó el uso de neonicotinoides en endoterapia mediante la Resolución Nº 513/2024.

Contacto, translaminar y sistémico: cómo se mueven los insecticidas en la planta

No todos los insecticidas actúan de la misma forma. Su eficacia depende, en gran medida, de cómo se distribuyen dentro de la planta después de la aplicación. Entender este comportamiento es clave para elegir la herramienta correcta contra cada fase del picudo rojo.

  • Insecticidas de contacto: permanecen sobre la superficie donde fueron aplicados y actúan cuando el insecto entra en contacto con el producto o ingiere tejido tratado. Son útiles para reducir adultos de picudo rojo, pero tienen un efecto limitado sobre las larvas, que permanecen protegidas en el interior de la palmera.
  • Insecticidas translaminares: penetran la hoja y se redistribuyen dentro del tejido tratado, alcanzando ambas caras de la lámina foliar. Ofrecen una protección más uniforme que los de contacto, pero su movimiento es local y no recorren toda la planta, por lo que su utilidad frente al picudo rojo es limitada.
  • Insecticidas sistémicos: son absorbidos por la planta y transportados a través de su sistema vascular. Así alcanzan los tejidos internos donde se alimentan las larvas, que incorporan el insecticida al consumirlos. Este es el principio sobre el que se basa la endoterapia vegetal.

¿Qué significa esto para el control del picudo rojo? Que cada tipo de insecticida cumple una función distinta y ataca una fase distinta. Los productos de contacto ayudan a disminuir la población de adultos en el exterior, mientras que los sistémicos protegen el interior de la palmera, donde se desarrolla la larva, que es la fase más destructiva. Por eso los programas de manejo integrado combinan aplicaciones externas (duchas foliares de contacto sobre el adulto) con endoterapia (sistémicos sobre la larva), para cubrir los dos frentes de la plaga.

Principios básicos que siempre deben respetarse

  • Los productos deben aplicarse únicamente en formulaciones comerciales registradas, nunca como principios activos puros, bien diluidas, mezcladas y homogeneizadas.
  • Es fundamental alternar ingredientes activos y respetar las dosis, para evitar daños a los tejidos y prevenir la aparición de resistencia en la plaga.
  • La trazabilidad de los tratamientos es clave para el aprendizaje y la mejora de las aplicaciones.
  • El manejo debe estar a cargo de personal habilitado y capacitado. Los principios activos sistémicos se adquieren únicamente bajo receta profesional de ingeniero agrónomo habilitado en el MGAP.

A nivel internacional se han evaluado distintas familias químicas frente al picudo rojo. A continuación las revisamos por ingrediente activo, indicando en cada caso su rol dentro del manejo y nuestra recomendación.

Neonicotinoides

Recomendados como herramienta sistémica principal, con criterio técnico y de temporada. Ejemplos: imidacloprid, thiamethoxam, dinotefuran. Son insecticidas sistémicos que actúan sobre el sistema nervioso del insecto. Aplicados correctamente por endoterapia, translocan hacia el cogollo y alcanzan las larvas. Constituyen una de las herramientas químicas más utilizadas en programas de manejo del picudo rojo. La translocación no ocurre en cualquier momento del año, por lo que se deben aplicar con criterio técnico (no es cuestión de cantidad, sino de calidad y oportunidad). Su residualidad varía según el producto y las condiciones, y puede ir desde pocos días hasta varias semanas, dato importante para el calendario de aplicaciones.

Butenólidos

Uso opcional, para alternar ingredientes activos. Ejemplo: flupyradifurona. Registrada recientemente para endoterapia en palmeras en Europa. Presenta un modo de acción sistémico comparable al de los neonicotinoides, pero con un perfil toxicológico diferenciado. Se está usando ampliamente en varios países, y en Uruguay también, a pesar de no contar aún con estudios de fitotoxicidad y daño en el estípite de la palmera. En Equitec la utilizamos de forma opcional, para alternar principios activos y evitar resistencias.

Fungicidas y bactericidas

Complementarios: no actúan sobre la plaga, sí sobre la pudrición asociada. Ejemplos: fosetil-Al, fosfitos, sales cúpricas y otros productos para el control de patógenos secundarios. No actúan directamente contra el picudo rojo, pero pueden ser útiles dentro del manejo sanitario de la palmera. Su objetivo es reducir o prevenir procesos de pudrición asociados a la actividad larvaria y a la acumulación de excrementos en los tejidos del cogollo y del estípite. Dentro de programas de manejo integral, contribuyen a mejorar la recuperación fisiológica de la palmera luego de un ataque o durante los tratamientos.

Insecticidas biológicos

Complementarios y preventivos, no curativos. Ejemplos: nematodos entomopatógenos y hongos como Beauveria bassiana o Metarhizium anisopliae. Suelen presentarse como alternativas «naturales», pero su eficacia es muy variable y depende de condiciones biológicas, climáticas y operativas muy específicas. Se aplican de forma periférica y no actúan como tratamientos curativos, ya que las larvas se desarrollan protegidas dentro del tronco.

En nuestra experiencia de campo en Uruguay (hasta marzo 2026), no hemos encontrado hasta el momento evidencia empírica consistente de una protección eficaz en palmeras tratadas únicamente con entomopatógenos. En los casos en que Equitec realizó aplicaciones experimentales con tres o cuatro tratamientos consecutivos, los resultados no mostraron niveles satisfactorios de control (29% de mortalidad de palmeras). En la práctica, estas herramientas aportan valor principalmente como medida preventiva dentro de programas integrados, siempre que exista una presencia sostenida de esporas viables y que los adultos entren en contacto con ellas antes de reproducirse. En entornos urbanos, o cuando la infestación ya está instalada dentro de la palmera, esas condiciones son difíciles de alcanzar. Por eso deben considerarse una herramienta complementaria, no un sustituto de los tratamientos sistémicos que protegen el meristemo.

Avermectinas y derivados

No recomendados en endoterapia. Ejemplo: benzoato de emamectina. No son sistémicos. Poseen alta eficacia contra larvas de coleópteros y han dado buenos resultados en otros cultivos, pero su uso en endoterapia de palmeras se ha asociado a daños graves en el tejido del tronco. Con base en la evidencia local y en las recomendaciones internacionales, en Equitec hemos decidido no recomendar el uso del benzoato de emamectina en palmeras, ya que representa un riesgo mayor que un beneficio, y en reiteradas ocasiones hemos evidenciado daños internos en palmeras tratadas con productos basados en esa molécula. Esto podría cambiar en el futuro con nuevas formulaciones (por ejemplo, de micro o nanoencapsulación) de este ingrediente.

Piretroides

No recomendados por endoterapia; uso externo con reservas. Ejemplos: deltametrina, cipermetrina. Tienen acción rápida, pero principalmente de contacto. Por su baja sistemia no controlan a las larvas dentro del tronco. Con las restricciones a los neonicotinoides en Europa, en algunos distritos españoles se está usando deltametrina en duchas foliares luego de la poda y cuando bajan las temperaturas de verano (con el segundo vuelo activo del picudo rojo). Esto no significa que su uso sea el correcto, ni que carezca de impacto sobre la fauna benéfica.

Fenilpirazoles

Restringidos, no recomendados. Ejemplo: fipronil. Su uso en duchas foliares ha sido limitado y restringido en numerosos países por razones ambientales. No se considera una herramienta adecuada para programas preventivos de largo plazo en palmeras. En Uruguay no tenemos registro de su uso.

Organofosforados

No recomendados en endoterapia. Ejemplo: clorpirifos. Históricamente utilizados en duchas foliares contra el picudo rojo en España y países árabes, hoy están restringidos en muchos países por su impacto ambiental y sus riesgos para la salud. No presentan una sistemia adecuada para endoterapia y su residualidad es muy corta, por lo que su uso en endoterapia no se recomienda en absoluto.

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Duchas foliares

La ducha foliar es una aplicación dirigida de producto (insecticida, bactericida, fungicida o combinados) sobre la palmera, orientada al frente externo de la plaga: los adultos que llegan a la palmera, salen de ella y se concentran en la zona de la corona foliar. Eso puede suceder antes de internarse en el estípite, mientras los machos generan atracción de nuevas hembras, o cuando naturalmente salen en busca de nuevas fuentes de alimento y nuevos sitios de oviposición.
La ducha doliar es el complemento natural de la endoterapia: en términos generales, la endoterapia protege el interior contra la larva masticadora que ingiere tejido, mientras que la ducha actúa sobre el exterior (exoterapia), donde la endoterapia no llega.

Conviene distinguir dos tipos de ducha con objetivos distintos. La ducha insecticida apunta al adulto y a los estados externos, por lo que su utilidad está atada al vuelo activo del picudo: emplea productos de contacto (fundamentalmente piretroides) y algunos pocos sistémicos (como el acetamiprid) y rinde poco fuera de la época de vuelo, en especial con temperaturas bajas, cuando el adulto no está expuesto. La ducha fungicida, en cambio, no ataca a la plaga sino a los patógenos oportunistas que colonizan heridas, tejidos dañados y focos de fermentación, y su oportunidad depende de la presión de esos patógenos y menos del calendario de vuelo. Para decirlo de una forma más sencilla: hay «duchas de choque» para eliminar adultos del picudo y hay duchas que su propósito es frenar desarrollo de hongos, bacterias y patógenos oportunistas que pueden causar la muerte de la planta, a pesar del control sobre el picudo.

Entonces, no se trata de duchar todas las palmeras por igual.
Las duchas se aplican con criterio técnico, concentrando el esfuerzo donde la susceptibilidad de la especie y la presión de plaga lo justifican. El objetivo es doble: reducir la población de adultos en la zona y, al mismo tiempo, priorizar la protección de las especies más vulnerables, optimizando las aplicaciones en lugar de dispersarlas. La ducha debe ser dirigida, evitando aspersiones que afecten al entorno y a los organismos beneficiosos, siempre bajo criterio técnico y respetando las restricciones vigentes de cada ingrediente activo. No reemplaza a la endoterapia ni al monitoreo: es una pieza más dentro del manejo integrado.

Susceptibilidad, zona de puesta y aplicación por especie

La frecuencia y la zona de la ducha dependen de la especie de palmera, porque no todas atraen ni hospedan a la plaga de la misma forma. El género Phoenix es el hospedante preferente y concentra la mayor presión, por lo que la Phoenix canariensis justifica las duchas más frecuentes y dirigidas a la corona y el cogollo, donde se concentra la actividad. En lo general recomendamos duchar a las «fénix» entre primavera y otoño, en 2 o 3 oportunidades, respetando el criterio de que el picudo vuela más cuando suben y bajan las temperaturas, no cuando están en su pico, no cuando el calor es asfixiante.

En otras especies el patrón de oviposición cambia, y con él la zona a cubrir. En nuestras observaciones de campo en palmeras Butia, las puestas no se concentran en el cogollo, sino que se distribuyen por la zona axilar de la balona y los laterales del estípite, donde el tejido fibroso y las cavidades ofrecen sitios protegidos para la oviposición. Esto tiene una consecuencia operativa directa: en butiá, una ducha dirigida solo al cogollo puede errar el blanco, y la aplicación debe cubrir también parre del estípite y la zona axilar. Las palmeras de porte alto y hospedante ocasional, como Syagrus (pindó) y Washingtonia sp., reciben menor presión y su acceso es más difícil, por lo que la ducha suele ser reactiva o más espaciada, según el monitoreo de la zona, nosotros trabajamos en 2 o 3 duchas foliares en estas especies, pero sumamos más cuando es una zona de presión muy elevada, cuando ya no quedan especies más susceptibles cercanas y cuando son podadas en épocas de clima cálido.

EspecieSusceptibilidad al picudoZona de aplicaciónDucha insecticida (adulto)Combinado de fungicidas (oportunistas)
Phoenix canariensisAlta (hospedante preferente del género Phoenix)Corona y cogollo, foco principal de actividadPrioritaria durante el vuelo activo del adulto (2 a 4 al año)Ante la aprición de síntomas de pudrición del cogollo
Butia odorata y Butia yatayMedia (hospedante real, con oviposición distribuida)Estípite, axilas de la balona y laterales, además del cogolloEn vuelo activo, cubriendo las zonas de puesta y no solo la corona
(2 a 3 al año)
Según sintomatología, presencia de heridas y fermentación en axilas y laterales
Syagrus (pindó) y Washingtonia sp.Baja u ocasional (hospedantes secundarios)Cogollo y corona accesibleReactiva o espaciada, según el monitoreo de la zona
(2 a 3 al año)
Según necesidad puntual

La frecuencia orientativa de cada ducha se ajusta a la presión de plaga confirmada por el monitoreo (trampas, sensores y casos de la zona) y, en el caso de las duchas fungicidas, a la presión de patógenos oportunistas, siempre bajo la supervisión de un ingeniero agrónomo especializado. Este enfoque permite reducir el número de aplicaciones sin perder protección, concentrándolas donde realmente aportan.

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Protocolo de endoterapia

Una vez definidos los principios (suministro por gravedad, sin presión y con productos sistémicos) y los ingredientes activos disponibles, el manejo se ordena en un protocolo por especie. Nuestro protocolo, basado en el protocolo de «SOSPALM» (Valencia, España), establece la cantidad de cánulas, la cadencia de tratamiento y el modo de preparación y dosificación del caldo. Los productos y las dosis se determinan en cada caso bajo la supervisión de un ingeniero agrónomo especializado en palmáceas.

Cadencia de tratamiento por especie (frecuencia de aplicaciones)

El protocolo preventivo se aplica en palmeras sin síntomas y el curativo en palmeras con síntomas. La cantidad de cánulas depende del diámetro y la altura del estípite y de la especie.

Las palmeras con mayor volumen de estípite llevan más cánulas, lo que permite incrementar la dosis total de insecticida. Como referencia, se calcula un volumen de 12 a 15 ml de caldo por cánula. Por ejemplo, en una palmera de pequeño diámetro cada cánula admitiría unos 12 ml de caldo: si ese caldo se prepara con un producto comercial con 25 % de ingrediente activo, incorporado al 20 % en la mezcla, cada cánula aporta hasta 0,6 g de ingrediente activo (12 ml × 20 % × 25 %).

EspecieCánulasProtocolo preventivo (sin síntomas)Protocolo curativo (con síntomas)
Phoenix canariensis3 a 5 cánulas6 a 9 dosificaciones al año, cada 30-45 días (60 a 90 días en invierno).Dosificaciones cada 15 días durante 2 meses; comprobada la recuperación se pasa al protocolo preventivo.
Butia odorata2 a 4 cánulas6 a 9 dosificaciones al año, cada 30-45 días (60 a 90 días en invierno).Dosificaciones cada 15 días durante 2 meses; comprobada la recuperación se pasa al protocolo preventivo.
Syagrus (Pindó) y Washingtonia sp.2 a 4 cánulas5-6 dosificaciones al año, cada 60 días (90 días en invierno).Dosificaciones cada 15 días durante 2 meses; comprobada la recuperación se pasa al protocolo preventivo.

Como criterio general, nunca se mezclan insecticidas en un mismo tratamiento, se alternan los ingredientes activos para evitar resistencias de la plaga y se inspeccionan las palmeras de forma periódica, sumando la ducha foliar en épocas de vuelo de la plaga y después de cada poda.

Preparación de la mezcla

La mezcla que se recomienda para las cánulas SOSPALM se prepara con Coadyuvante SOSPALM, en la proporción adecuada a cada producto. Cuando se busca reducir la proporción de coadyuvante, la mezcla se puede diluir con agua destilada. Se deben evitar en absoluto los productos comerciales lipofílicos que no estén destinados a la endoterapia (si se mezclan con agua, se separan por su propiedad aceitosa).

  1. Colocar en un recipiente limpio y desinfectado la cantidad necesaria de Coadyuvante SOSPALM según el número de cánulas a dosificar.
  2. Aportar la dosis del producto lentamente con un medidor, mientras se remueve el caldo.
  3. Remover durante unos minutos hasta obtener una mezcla homogénea.
  4. Utilizar el caldo de inmediato, sin exposición directa al sol ni al calor.
  5. No utilizar el caldo días después de su preparación. Lavar y desinfectar el recipiente.

Productos formulados en polvo. Dejar reposar la mezcla entre 10 y 30 minutos para que decante el excipiente y trasvasar el sobrenadante a otro depósito, eliminando el pozo (borra) que queda. El precipitado no debe entrar en la cánula, porque no será asimilado y puede obturar la cavidad.

Aplicación por gravedad en las cánulas

Es frecuente encontrar savia en la cavidad de la cánula, porque la palmera sigue movilizando savia por los haces vasculares activos. Antes de dosificar se retira esa savia introduciendo el punzón repetidas veces, hasta que rebose y deje lugar al caldo. Entre aplicaciones se puede emplear el cepillo tubular SOSPALM para una limpieza más profunda de la cavidad y de restos del caldo anterior.

Según la cantidad de palmeras, el caldo se dosifica con jeringa (pocas palmeras) o con dosificador automático (mayor volumen). En ambos casos los accesorios deben estar completamente limpios y desinfectados. El procedimiento es el mismo:

  1. Cargar el caldo (con la jeringa o en el depósito del dosificador), regular la dosis y acoplar el alargue.
  2. Purgar el aire de la jeringa o de la pistola y del alargue.
  3. Abrir el tapón de la cánula, retirar los restos de savia con el punzón e introducir el alargue hasta el fondo.
  4. Suministrar el caldo suavemente para que se deposite en el fondo de la cavidad, dando salida al aire, y retirar poco a poco el alargue hasta que rebose. El caldo desciende por gravedad, sin aplicar presión.
  5. Una vez llena la cánula, limpiar si es necesario y cerrar la tapa hasta la próxima dosificación.

Limpieza del equipo. Al terminar la jornada se limpia el dosificador haciendo pasar agua limpia por el pistón y se lubrican las juntas con vaselina para evitar que se resequen. El equipo puede vectorizar hongos, bacterias y patógenos, por lo que se debe mantener un alto nivel de higiene en estas herramientas reutilizables.

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Manejo por etapas y toma de decisiones

Un programa de manejo integrado no aplica lo mismo en todos los casos: adapta la respuesta al estado de cada palmera y a la presión de plaga de la zona. El siguiente recorrido ordena las decisiones desde la vigilancia hasta la disposición de un ejemplar irrecuperable.

1. Vigilancia (palmera sin síntomas)

En zonas sin presencia confirmada, el foco es la prevención: monitoreo, poda correcta (solo en frío y solo hojas secas), cuidado de heridas y protocolos preventivos de endoterapia en las especies más sensibles. En zonas con plaga confirmada, se suma el monitoreo activo con sensores sísmicos y trampas para detectar la llegada de la plaga antes de los síntomas.

2. Detección precoz positiva (aún sin síntomas externos)

Es el mejor escenario posible: la actividad larvaria se detecta (por ejemplo, con sensores sísmicos) antes de que haya daño visible. Aquí el tratamiento curativo por endoterapia tiene la máxima probabilidad de éxito, porque el interior de la palmera todavía está mayormente sano. Se intensifica la cadencia y se acompaña con ducha foliar si el momento y el clima lo permiten.

3. Síntomas tempranos

Aparecen los primeros signos (leve asimetría de la copa, fibras en la base de los pecíolos). El ejemplar suele ser recuperable, pero la ventana se estrecha. Se aplica el protocolo curativo intensivo, combinando insecticida sistémico por endoterapia, ducha foliar dirigida y, cuando corresponde, fungicidas y bactericidas para frenar la pudrición asociada.

4. Síntomas tardíos y evolución de la pudrición

Con la copa muy comprometida, el cogollo hundido y pudrición avanzada, la probabilidad de recuperación cae. La decisión debe ser realista: cada intento de recuperar un ejemplar terminal consume recursos y, si mantiene una colonia activa, actúa como foco que amenaza a las palmeras vecinas. En esta fase, el criterio del agrónomo determina si todavía vale la pena tratar o si conviene proceder al retiro.

5. Retiro y disposición de ejemplares irrecuperables

Un ejemplar irrecuperable no es solo una palmera perdida: es una fábrica de picudos que puede infestar toda la zona. Por eso su retiro y su correcta disposición son parte del manejo, no un trámite posterior. El material vegetal infestado nunca debe trasladarse sin tratamiento a otros lugares, porque es una de las principales vías de dispersión de la plaga. La disposición adecuada implica el chipeado o triturado del material (para destruir los estados que alberga) y, cuando corresponde, su tratamiento o enterrado, siempre según el protocolo de acción de cada localidad. Retirar a tiempo un ejemplar terminal protege a las palmeras sanas de alrededor.

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Por qué fracasan los tratamientos

Muchos tratamientos «que no funcionaron» fallaron por razones evitables, no porque la endoterapia no sirva. Reconocer estas causas es parte del manejo profesional:

  • Detección tardía: se empieza a tratar cuando el daño interno ya es extenso y la palmera no tiene tejido vascular suficiente para recuperarse.
  • Producto inadecuado: uso de insecticidas no sistémicos (de contacto) por endoterapia, que no alcanzan a la larva dentro del estípite.
  • Momento fisiológico equivocado: aplicar cuando la palmera no está translocando adecuadamente hace que el producto no llegue al cogollo.
  • Dosis o cadencia mal calculadas: dosis insuficientes para el volumen del estípite o intervalos demasiado largos entre aplicaciones.
  • Presión de plaga excesiva: cuando el número de individuos que atacan supera la capacidad protectora del tratamiento, sobre todo sin manejo coordinado de la zona.
  • Presurización y daño vascular: tratamientos a presión que necrosan los haces e impiden que el producto (y la savia) circulen.
  • Falta de trazabilidad y de seguimiento: sin registro de aplicaciones ni monitoreo posterior, no se detecta a tiempo una recaída.
  • Tratar sin diagnóstico: aplicar sin identificar el estado real del ejemplar ni la presión de la zona, en lugar de decidir con criterio técnico. Esa es una de las razones por la cual nos inclinamos al uso de sensores de detección sísmica de la larva, lo que nos ayuda a definir estrategías, conociendo el estado de la planta.

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El rol del agrónomo y el protocolo de acción

Por todo lo anterior, el manejo del picudo rojo debe realizarse con cuidado meticuloso, con personal capacitado y evitando por completo la presión en el suministro de productos al tronco, dosificando únicamente a «presión cero», es decir, solo por gravedad. Cualquier tratamiento en plantas debe realizarse con el acompañamiento de un ingeniero agrónomo capacitado y especializado, con las técnicas de protección adecuadas, porque hay que proteger no solo el interior de la palmera, sino también su entorno y al aplicador del tratamiento.

Ante una infestación declarada, la respuesta se adapta al tipo de palmera y a la zona (agrícola o urbana), y las recomendaciones deben darlas agrónomos profesionales especializados en palmáceas. En zonas con temor o sospecha de infestación, conviene tener presente:

  • ¡Nunca trasladar palmeras ni poda de un área infestada a otros lugares!
  • Las hojas vivas y verdes no deben podarse nunca, solo las secas, y preferentemente en invierno.
  • No dejar palmas ni poda cortadas en el área sin tratamiento químico, chipeado o triturado.
  • El cepillado del tronco desde la base puede ayudar a identificar signos de plaga, preferentemente en invierno.
  • Las trampas de feromonas se colocan de forma esporádica y a una distancia prudente de las palmeras, teniendo en cuenta que pueden atraer la plaga hacia palmeras de lugares que no estaban infestados.
  • Las palmeras canarias sospechosas de estar infestadas deben tratarse de inmediato con un protocolo más agresivo, combinando bactericidas y fungicidas para frenar la putrefacción, insecticida sistémico para eliminar la colonia, insecticida de contacto y duchas foliares si el clima lo permite. De lo contrario, se procede a la tala del ejemplar, su pulverización y la correcta disposición del material vegetal, según el protocolo de acción de la localidad.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si una palmera tiene picudo rojo?

En etapas iniciales no hay síntomas externos, porque la larva trabaja oculta dentro del estípite. Cuando aparecen, los signos más frecuentes son asimetría de la copa, hundimiento del cogollo, fibras trituradas en la base de los pecíolos y, en casos avanzados, exudados fétidos. Para detectar antes de los síntomas se utilizan sensores sísmicos que registran la actividad larvaria interna.

¿Se puede salvar una palmera infestada?

Depende del momento en que se detecte. Si se detecta en fase precoz o con síntomas tempranos, y el interior conserva tejido vascular suficiente, muchas palmeras se recuperan con el protocolo curativo. Con síntomas tardíos y pudrición avanzada, la recuperación es poco probable y suele ser preferible el retiro para proteger a las palmeras vecinas.

¿Cuánto tarda en morir una palmera con picudo rojo?

El proceso puede ser lento, pero una vez que aparecen los síntomas la palmera puede morir en un plazo aproximado de tres a doce meses, más rápido cuanto mayor es la presión de plaga y el avance de la pudrición interna.

¿Cuándo se deben podar las palmeras?

Únicamente en los meses de clima muy frío, cuando el vuelo del adulto es bajo o nulo, y solo hojas secas. La poda de tejido verde y las heridas de poda activan volátiles atractivos y abren puntos de oviposición, por lo que podar en época de vuelo aumenta el riesgo de infestación.

¿Sirven las trampas de feromonas?

Sirven para monitorear la población de adultos, para reducción poblacional, pero no como método de control por sí solas. Las trampas deben ubicarse lejos de los ejemplares a proteger. Mal ubicadas, cerca de palmeras sanas, pueden atraer la plaga hacia zonas que no estaban infestadas. Se deben usar con mucho cuidado y criterio técnico, dentro de un plan de vigilancia.

¿El picudo rojo es peligroso para personas o mascotas?

El picudo rojo no ataca a personas ni a animales: su daño es exclusivamente sobre las palmeras. El riesgo indirecto para las personas es el colapso de palmeras infestadas en espacios públicos, que pueden derrumbarse total o parcialmente.

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Fuentes

Rhynchophorus ferrugineus en palmeras de Israel publicado por la Dra. Victoria Soroker PhD del Instituto Volcani de Israel.

Evaluation of the Entomopathogenic Fungi Metarhizium anisopliae and Beauveria bassiana against the Red Palm Weevil Rhynchophorus ferrugineus. Phytoparasitica, 34: 370-379. Gindin, G., Levski, S., Glaser, I., Soroker, V. (2006).

Soroker, V. Gindin G., Glazer I, Pinhas J., Levsky S., Eliahu M., Biton S., Haberman A., Nakache Y., Gerling D., Mizrach A., Hetzroni A. (2006).

The red palm weevil infestation in Israel: occurrence and management. In: I Jornada International sobre el Picudo Rojo de la Palmeras. Agroalimed, Generalitat Valenciana Pp.59-79 (English and Spanish translation).

Acoustic detection of the Red Palm Weevil. Computers and Electronics in Agriculture 63:131-139. Pinhas, J., Soroker, V., Hetzroni, A., Mizrach, A., Teicher,  M., Goldberger, J. (2008).

Temporal and Spectral features of sounds of wood boring beetle larvae: identifiable patterns of activity enable improved discrimination from background noise. Florida Entomologist 91:241-248. Mankin, RW, Mizrah A, Hetzroni, A., Levsky, S., Nakashe, Y., Soroker, V. (2008).

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27 comentarios

  1. Buenas, vivo en tacuarembo, hay que hacer preventivo en las palmeras de este departamento o todavía no ha llegado, gracias

    1. Lamentamos tu experiencia. No encontramos registros de tu consulta, puede haber sido un error técnico. Te invitamos a escribirnos directamente a [email protected]
      para darte respuesta inmediata.

    2. Lamentablemente, hay que hacer preventivo en todo Uruguay y Brasil. Porque la distribución de la plaga se frena unicamente trabajando con preventivos.

  2. Estimados.
    En Solymar y costa de oro ya hay demasiadas palmeras fénix atacadas. Creo que los costos son altos para los propietarios promedio…tratamiento, poda, retiro de la palmera. Me preocupan más las palmeras afectadas que no se tratan y siguen incubando y completando el ciclo del picudo
    Además me gustaría saber si tienen feromonas. Si los costos de las trampas son altos…necesito un plan B casero y menos tecnificado. Pero me plantearon la duda si es conveniente o no: De cualquier manera hay palmeras fénix afectadas a mí alrededor.
    Muchas gracias.

    1. Gracias por compartir su preocupación, que es absolutamente válida. La situación en Solymar y la Costa de Oro es compleja: cuando una palmera Phoenix canariensis infestada no recibe tratamiento ni se retira, se transforma en un foco activo que permite al picudo completar su ciclo y seguir propagándose, afectando a ejemplares sanos en el entorno.

      En cuanto a las trampas con feromonas, existen en el mercado y nosotros trabajamos con ellas de manera puntual. Sin embargo, es importante aclarar que no constituyen una solución de control por sí mismas: su uso requiere criterios técnicos muy específicos, ya que una mala ubicación o una colocación indiscriminada puede incluso atraer más insectos hacia la zona urbana en lugar de reducir la población.

      Respecto a alternativas “caseras”, lamentablemente no existe hoy un plan B eficaz y seguro que sustituya a los métodos validados. La experiencia internacional y local demuestra que la única forma de reducir la presión de la plaga es mediante un manejo integrado, que combina:

      Tratamientos preventivos en palmeras aún sanas.

      Monitoreo con sensores y trampas colocadas en puntos estratégicos.

      Retiro y disposición adecuada de ejemplares irrecuperables.

      Comprendemos la preocupación por los costos, pero también es importante dimensionar que el daño y riesgo que generan las palmeras no tratadas —por caída de copas, ramas o incluso del tronco completo— suele ser mayor que la inversión en prevención.

      Quedamos a disposición para orientarlo sobre las opciones más convenientes para su caso particular.

      Saludos cordiales!

  3. Excelente informe sobre esta terrible plaga del picudo. Y el metodo de esterilizar con vasectomia de machos para que las hembras no pongan huevos? Funciona con la plaga del Coclyomio la Bichera que logro desterrar USA. La otra es Rezar a los Angeles para que ayuden a desterrar a este insecto que mata a uno de los arboles mas lindos del Planeta!

  4. Por favor quisiera comunicarme con un Ing Agrónomo de EQUITEC para que venga a revisar mis palmeras. Estoy en Maldonado.

  5. Buenas tardes ,mi inquietud es saber si lo que falta son técnicos para la aplicación de los productos,o el veneno para combatirlos,en cualquiera de los casos creo que si hacemos un llamado de ayuda a profesionales,y uruguayos a colaborar para la causa,podríamos hacer algo entre todos.es muy triste recorrer mi país viendo como la plaga destroza ahora ,las palmeras ,si viene otra plaga quien sabe que será!! Leí que no cualquier persona puede hacerlo ,solo profesionales ,por eso no se si desde las redes podríamos hacer una campaña de ayuda guiada por ustedes para no quedarnos de brazos cruzados.Desde ya una Uruguaya preocupada queriendo hacer algo por nuestro paisito.

    1. Buenas tardes,
      Gracias por tu mensaje y por tu sensibilidad frente a este problema que, como bien decís, nos duele a todos los uruguayos.
      Hoy no estamos ante una falta de productos ni de técnicos: en los últimos dos años hemos capacitado a más de 20 empresas y agrónomos independientes en todo el país, que cuentan con las herramientas y conocimientos necesarios para actuar correctamente.
      Lo que verdaderamente falta —y es urgente— es una dirección técnica y operativa clara desde el Estado. Una coordinación general que escuche las necesidades reales de la gente, que ayude a bajar los costos de los tratamientos (por ejemplo, exonerando impuestos sobre insumos y mano de obra especializada), y que pueda así facilitar un acceso más amplio a soluciones efectivas, reduciendo los costos hasta en un 70% (impuestos de importaciones de insumos, subsidio de químicos, combustible/vehículos/patentes/peajes, etc.).

      También se necesita que el Estado asuma un rol activo en la concientización, la fiscalización, la capacitación y la acreditación de los actores involucrados. Y sobre todo, que evite errores graves como lo fue en su momento el uso indiscriminado de trampas de feromonas para monitoreo, cuando la plaga ya está plenamente identificada y dispersa en Uruguay.

      Desde Equitec seguimos comprometidos con brindar soluciones, compartir conocimientos y apoyar a quienes estén dispuestos a proteger nuestras palmeras y paisajes. Gracias nuevamente por tu mensaje. Personas como vos hacen la diferencia.

      Un saludo!

  6. Buenos días desde Centroamérica le saluda Ing. Juan Manuel Peralta Godoy. Nos dedicamos al cultivo de la palma aceitera y nos interesaría poder estar en contacto para evaluar las metodologías que están utilizando en su país ya que por lo hablado con técnicos de su país ustedes están a la vanguardia del control del Rhynchophorus ferrugineus. Nuestra experiencia en Centroamérica por suerte ha sido únicamente en el control del Rhynchophorus PALMARUM también conocido como el PICUDO NEGRO o PICUDO DE LA PALMA. Espero poder comunicarme con ustedes e intercambiar experiencias y conocimientos

  7. Buenos días. Quisiera saber que se puede hacer o que me recomiendan hacer cuando la palmera comienza a mostrar los primeros síntomas de tener al Picudo Rojo? En su momento por un tema económico no le pude hacer el tratamiento preventivo y lamentablemente terminó agarrando el Picudo. Gracias desde ya por la respuesta.

    1. Lamentablemente, cuando los síntomas del picudo rojo ya son visibles desde el exterior, significa que la plaga avanzó demasiado dentro del tronco. En esas condiciones, las posibilidades de recuperación son prácticamente nulas, incluso aplicando tratamientos intensivos.

      Lo más responsable en estos casos es proceder a la tala y correcta disposición del ejemplar afectado, ya que una palmera infestada actúa como reservorio y permite que el insecto complete su ciclo, poniendo en riesgo a las palmeras vecinas. El material vegetal debe eliminarse de forma segura (chipeado, incineración o entierro profundo) para evitar que continúe propagándose.

      Sabemos que implica un costo, pero es la única medida eficaz cuando la detección es tardía. A la vez, recomendamos proteger los ejemplares sanos con tratamientos preventivos, que resultan mucho más económicos que enfrentar el problema en fases avanzadas.

      Quedamos a disposición para asesorarlo sobre el retiro seguro y las medidas preventivas para sus otras palmeras.

      Saludos cordiales,

  8. Btarde soi de montevideo zona cerro tengo un vecino tiene una palmera de maso menos 5metros i la agarro el picudo rojo que debe haser estan callendo hasia las casas limderas los insectos esos

    1. Buenas tardes. Para evaluar la situación es necesario ver la palmera, pero en esa zona de Montevideo se han hecho muy pocos esfuerzos por parte de la municipalidad para controlar la plaga. Si la palmera está en la vía pública, deberán comunicarse con su municipio. Si está en una propiedad privada, su vecino puede llenar nuestro formulario de solicitud de servicio y adjuntar fotos. Con esa información, el agrónomo correspondiente a la zona podrá hacer una primera evaluación. Saludos

  9. Tengo una palmera enana de unos 3mts altura aprox en casa que de la nada se ve seca, como se puede proceder? me podrían dar info de como es el proceso de remoción?

    1. Hola María! Te invitamos a usar el formulario de solicitud de presupuesto en equitec.uy/picudo/ para que uno de nuestros ingenieros agrónomos pueda hablar contigo, coordinar y cotizar. Un saludo!

  10. Buenos días. Tengo una palmera Butiá de unos 2m de altura y otras 3 más de menos de 1m. Ninguna de ellas tiene signos de daños, se encuentran en Villa Serrana. ¿debería preocuparme en tomar alguna acción preventiva?

    1. En Villa Serrana aún no nos debería preocupar el picudo. Han habido algunos casos en Lavalleja pero por ahora recomendamos estar alertas y no iniciar preventivos. Saludos

  11. Hola, quisiera saber si realmente pueden curar las palmeras del vicho picudo rojo? Cual seria el presupuesto.
    Gracias

    1. Hola María! Evidentemente podemos protegerlas y prevenir los daños que causa la plaga, con gran éxito. La «cura» de las palmeras es un término muy amplio y complicado. Las plantas se pueden recuperar si tienen las condiciones adecuadas y pueden hacerlo si la patología no ha sido letal para ellas.

    2. Hola. Vivo en Melilla, donde ha habido muchas palmeras víctimas del picudo. En mi casa han muerto 6 de 11Phoenix. También tenemos ejemplares de Butia, Butia y Washintonia. Queremos tener un presupuesto para el tratamiento de estos ejemplares. Doy mis datos personales y de contacto. Espero respuesta.?

      1. Hola llame para reportar un caso en pleno centro de montevideo el encuentro del insecto volando en mi cocina y la respuesta fue matelo! No lo suelte.. que debo de hacer…

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