Agregar un producto al agua parece simple hasta que hay que hacerlo bien. La dosis tiene que ser siempre la misma, sin importar cuánta agua pase ni con qué presión llegue. Y en el campo, donde no hay corriente cerca ni nadie mirando el equipo todo el día, esa exigencia se complica.
La dosificación proporcional hidráulica está pensada justo para eso: dosificar con exactitud usando solo la fuerza del agua. Sin electricidad, sin motores y con muy poco mantenimiento.
Cómo funciona
La bomba se instala directamente en la línea y funciona con la energía del propio caudal. No lleva motor ni conexión eléctrica. Cuando el agua entra, mueve un pistón interno, y ese pistón acciona la succión que toma el producto concentrado del tanque y lo inyecta en la línea. Todo el movimiento sale del agua que pasa.
Lo importante es que la succión es proporcional al caudal. Si pasa más agua, la bomba toma más producto; si pasa menos, toma menos. La proporción entre agua y producto queda fija en el valor que uno ajustó, suba o baje el caudal a lo largo del día. Por eso la concentración final es siempre la misma.

Por qué no es lo mismo que un venturi
Es una confusión común y conviene aclararla. Un inyector Venturi trabaja por depresión: el agua, al pasar por un estrechamiento, genera una succión que arrastra el producto. Funciona, pero para este uso tiene un problema. Lo que succiona depende de la presión y del caudal. Si la presión cae, la succión cae; si el caudal cambia, la proporción se corre. La dosis no queda garantizada.

La bomba proporcional resuelve eso porque acopla la succión al volumen de agua que pasa, no a la presión. Entra el mismo porcentaje siempre, dentro de su rango de trabajo. Cuando lo que se dosifica es un medicamento o un producto sensible, esa constancia es lo que separa un tratamiento que funciona de uno que no.
Pensada para el campo
Un equipo que va a vivir a la intemperie, lejos de todo, se juzga por otra cosa: que aguante y que sea fácil de mantener. Ahí es donde la Tefen Mixrite se defiende.

No tiene piezas chicas sueltas que se pierdan en el pasto cuando hay que desarmarla. Se abre con la mano, sin herramientas, algo que se agradece cuando el mantenimiento se hace en el propio establecimiento y no en un taller. Y ese mantenimiento es simple: limpieza y lubricación con vaselina. No hay electrónica que se queme ni sensores que calibrar.
Recomendamos siempre sumarle un filtro de protección en la entrada que frene la arena y las piedritas antes de que lleguen al mecanismo. En aguas de pozo o de tajamar, que es lo habitual en el campo, ese detalle alarga la vida útil del equipo y evita paradas por desgaste prematuro.
Materiales resistentes a químicos corrosivos, sin partes que se extravíen, sin herramientas y con mantenimiento de limpieza y grasa. Es la clase de robustez que uno quiere en algo que tiene que trabajar todos los días solo. [ver video de mantenimiento]
La dosis correcta es la que protege
En la prevención del meteorismo esto se vuelve muy concreto. El timpanismo espumoso por leguminosas (alfalfa, trébol) se maneja dosificando un antiespumante en el agua de bebida, un tensioactivo que rompe la espuma ruminal que provoca el cuadro. La dosis se calcula por peso vivo del animal y hay que sostenerla mientras dure el riesgo de la pastura.
Y acá la palabra clave es dosis. Si queda por debajo de lo necesario, la protección es incompleta: el animal toma el agua, pero no recibe lo suficiente como para estar cubierto. Si se carga de más, tampoco es gratis, porque afecta el consumo del agua, que es justamente por donde se administra el producto. El punto justo no es un lujo: es la diferencia entre proteger al animal o creer que está protegido cuando no lo está. Sin olvidar, obviamente, el derroche de producto y dinero.
Por eso la bomba proporcional encaja tan bien en este uso. Entrega el antiespumante en concentración constante durante todo el consumo del día, sin que nadie tenga que mezclar tanques a mano ni recalcular cada vez que cambia el caudal.
Lo que viene: dosificar es una cosa, saber cuánto se dosificó es otra
Hasta acá el equipo hace su trabajo: mantiene la proporción. Pero queda una pregunta que hoy no tiene respuesta directa en el campo. ¿Cuánto producto se administró realmente?
La bomba dosifica proporcional al agua que pasa, y el agua que pasa no es constante. Un animal toma más o menos según el día. Con calor, viento o estrés térmico, el consumo sube. Con pasto húmedo por rocío o lluvia, baja, porque ya ingiere agua en el propio pastoreo. Si el consumo varía, la cantidad total de producto administrada varía con él, aunque la concentración se mantenga.

En Equitec estamos desarrollando un sistema de telemetría para esta parte puntual del campo. La idea es medir lo que hoy no se ve: cuánta agua abasteció los bebederos, cuánto consumió cada parcela, cuánto producto se dosificó en total y cuándo hay que reponer el tanque. Sumando variables del entorno como humedad de suelo, temperatura y viento, se entiende por qué cambió el consumo y se puede anticipar la reposición antes de que el tanque quede vacío.
En la prevención del meteorismo, donde la protección depende de que el animal tome efectivamente su dosis diaria, ese dato deja de ser un extra. Confirma cuánta agua tomó cada parcela y cuánto producto se administró de verdad. La inversión en medir es menor frente a lo que está en juego, que es la pérdida de animales.
Ver la bomba en funcionamiento

Ing. Tec. Gerardo Grinvald, Director de Equitec
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