La complejidad de la comunicación química en una plaga invasora
La expansión del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) en nuestra región plantea un desafío sanitario importante tanto para el arbolado urbano y ornamental como para palmares nativos y palmeras productoras.
De todas las herramientas disponibles, la que más consultas nos genera entre clientes y seguidores en redes sociales es la trampa cebada con feromona de agregación (ferrugineol) y kairomonas.
La literatura científica sobre estos atrayentes es bastante más matizada de lo que suele transmitirse en la comunicación pública. Cuánto vuela el picudo rojo, cómo responde al olor de la feromona y qué papel cumplen los compuestos que libera el tejido de palmera en fermentación son preguntas con consecuencias prácticas para decidir dónde poner una trampa, o si conviene ponerla.
En este post repasamos los trabajos que mejor responden a esas preguntas, revisamos tres afirmaciones que se escuchan seguido sobre el alcance de las trampas y contamos nuestra visita al equipo que desarrolló el sistema de trampeo que usamos.
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Cuánto vuela el picudo rojo
Cualquier discusión sobre trampas empieza por la capacidad de vuelo del insecto. Ávalos, Martí-Campoy y Soto (2014), de la Universitat Politècnica de València, midieron el vuelo de adultos de R. ferrugineus en un molino de vuelo (flight mill) monitoreado por computadora. Los resultados fueron los siguientes:
- alrededor del 54 % de los individuos voló distancias cortas, de hasta 100 m
- un 36 % hizo vuelos de entre 100 y 5000 m
- cerca del 10 % superó los 5000 m
Uno de cada diez picudos es capaz de volar más de 5 km. Con eso alcanza para que la plaga salte de un barrio a otro, o de una localidad a la siguiente.
Dispersión en campo: hasta 7 km
El molino de vuelo mide lo que el insecto puede hacer. Para saber lo que hace en campo, el mismo grupo recurrió al marcaje, liberación y recaptura: Ávalos, Balasch y Soto (2016) soltaron adultos marcados en zonas infestadas y los recuperaron en trampas de feromona repartidas por el territorio.
La mayoría se movió menos de 500 m, pero algunos aparecieron en trampas a 7 km del punto de liberación. Casi toda la dispersión ocurrió durante la primera semana y fue mayor con temperaturas más altas.
Retengamos este resultado, porque vuelve más adelante: picudos liberados a kilómetros de distancia terminaron dentro de trampas de feromona.
Tres afirmaciones sobre el alcance de las trampas
En la comunicación pública sobre el trampeo se repiten tres ideas: que la trampa atrae picudos solo en un radio de decenas de metros (típicamente unos 50 m), que por eso captura únicamente los que ya estaban en la zona y que la feromona se libera en dosis tan bajas que no puede atraer insectos lejanos.
Las tres tienen algo de cierto. El problema está en la conclusión que se saca de ellas, que las trampas no pueden favorecer la llegada de picudos a un lugar. Los datos disponibles no la respaldan.
«La trampa atrae solo en un radio de unos 50 m»
Acá se mezclan dos cosas. Una es el radio de atracción: la distancia a la que un picudo en vuelo percibe el olor de la trampa y se dirige hacia ella. La otra es el área de captura: el territorio del que provienen, con el paso de los días, los picudos que terminan adentro.
La segunda depende de cuánto se mueve el insecto. Un picudo no necesita oler la trampa desde 2 km; le basta con pasar volando a 30 m de ella. Si el radio de atracción es de decenas de metros y el insecto recorre cientos o miles, la trampa termina reclutando picudos de un área mucho más grande que su radio. El ensayo de recaptura de Ávalos et al. (2016) lo muestra sin necesidad de modelos.
«Solo captura insectos que ya están en la zona»
Para quien tiene palmeras, lo que importa es qué pasa con los picudos que llegan a la trampa y no entran, más que cuántos captura.
El Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana lo midió con una trampa Picusan/Sospalm (Llorens et al.) instalada en el centro de una superficie adhesiva marcada con anillos concéntricos. Cerca del 70 % de los adultos entró directamente. El 30 % restante quedó caminando alrededor, sin llegar a ingresar. Los autores advierten que colocar el atrayente sobre el estípite de una palmera puede terminar en que esos insectos colonicen el ejemplar.
Aunque la trampa reuniera solo picudos que ya andaban a unos cientos de metros, los junta en un punto. Si ese punto queda cerca de palmeras susceptibles, la presión de la plaga sobre ellas sube.
«La feromona se libera en miligramos y se diluye rápido»
Es cierto que los difusores de ferrugineol liberan cantidades pequeñas y que la concentración cae con la distancia. Pero una trampa de picudo rojo no funciona solo con feromona.
Vacas, Primo y Navarro-Llopis (2013) mostraron que el tejido vegetal fermentando en agua es parte central del cebo: con agua, la trampa capturó más del triple que en seco, y el acetato de etilo por sí solo no logró reemplazar al material vegetal como fuente de kairomonas. La trampa imita, en definitiva, el olor de una palmera dañada, que es lo que el picudo busca cuando elige dónde poner sus huevos.
Que la señal sea débil a cierta distancia tampoco cambia mucho las cosas. La sensibilidad que permite detectar poblaciones muy bajas es la misma que permite atraer a los picudos que pasan por la zona mientras se dispersan.
En qué estamos de acuerdo
Las trampas con feromona detectan poblaciones bajas mucho mejor que los atrayentes genéricos y sirven para seguir cómo evoluciona la plaga. Eso nadie lo discute. La diferencia está en dónde se ponen: bien ubicadas interceptan picudos en tránsito; mal ubicadas los concentran junto a las palmeras que se querían proteger.
Nuestra visita a la Universitat Politècnica de València
El 16 de junio de 2026, durante nuestro viaje a España, visitamos el Centro de Ecología Química Agrícola (CEQA) de la Universitat Politècnica de València. Allí conversamos y mantuvimos una reunión de trabajo con el Dr. Vicente Navarro-Llopis, del equipo que desarrolló la formulación de feromona y la trampa que usamos en Uruguay.
El grupo del CEQA lleva más de una década trabajando en sistemas de trampeo para R. ferrugineus. De ahí salió la trampa cónica, con un diseño y un color estudiados para el picudo, junto con difusores de feromona de liberación controlada y kairomonas sintéticas pensadas para reemplazar el tejido vegetal fresco (Vacas et al., 2013; Vacas et al., 2017; Vacas et al., 2018).




Hablar directamente con quienes diseñaron la herramienta nos ayudó a ajustar su uso a nuestras condiciones y a explicar a nuestros clientes el porqué de cada decisión.
Cuánto pesa el diseño de la trampa
La forma y el color de la trampa cambian las capturas, aunque menos que el cebo.
Vacas, Primo y Navarro-Llopis (2013) compararon la trampa negra que utilizamos en Uruguay con las trampas tipo balde, ambas con agua y material vegetal: la cónica negra capturó un 45% más, y eso es equivalente a los ensayos que realizamos nosotros en Montevideo durante el 2025, donde la cónica negra capturó hasta 17 veces más que la de balde rojo, utilizando la misma feromona, la misma cantidad de agua, con las mismas condiciones de sombra y con la misma kairomona sintética dentro de la trampa.
Buena parte de la diferencia está en cómo llega el picudo. En general no entra volando: se posa cerca y sube caminando, así que una superficie exterior rugosa y entradas bajas le facilitan el acceso.
El color también cuenta. En palmera datilera, Abuagla y Al-Deeb (2012) obtuvieron 707 picudos por trampa con trampas negras, 581 con rojas, 367 con blancas y 324 con amarillas. La negra capturó casi el doble que la blanca.
Aun así, hay factores que pesan más que el diseño. El agua multiplica por más de tres las capturas, agregar melaza al 15 % las aumenta y cinco trampas agrupadas en un mismo punto capturan 3,5 veces más que una sola (Vacas et al., 2018). Tampoco todos los picudos responden igual: en laboratorio, solo alrededor del 35 % de los adultos respondió a la feromona, y la respuesta fue mayor en adultos jóvenes vírgenes (El-Shafie y Faleiro, 2017).
De esto sale una consecuencia práctica. Una trampa mejor diseñada atrae y retiene más picudos, lo que vuelve todavía más importante dónde se coloca. Y el 30% de adultos que quedaron afuera en el ensayo de Llorens se midió justamente con una trampa cónica: incluso la trampa mejor diseñada tiene ese margen.
Cómo usamos las trampas
La misma trampa puede cumplir funciones muy distintas según dónde se coloque:
- trampa centinela: se instala donde la plaga todavía no llegó o recién empieza a aparecer (viveros y comercios de palmeras, puertos, frentes de avance, zonas libres próximas a focos conocidos). No busca controlar al picudo sino avisar que llegó. Se usan pocas unidades, se revisan con una frecuencia fija y se registra cada captura. La primera captura es la señal para inspeccionar las palmeras del entorno.
- trampa de monitoreo: se usa donde la plaga ya está establecida, para seguir la evolución de la población a lo largo del tiempo.
- trampa de intercepción: se coloca lejos de las palmeras que se quieren proteger, para capturar picudos en tránsito antes de que lleguen a ellas.
Con esta evidencia y lo que aprendimos en campo, trabajamos con estos criterios:
- una trampa no protege a las palmeras, así que nunca la colgamos del estípite ni la ponemos junto a ejemplares que queremos cuidar
- como barrera de intercepción, la instalamos a un mínimo de 500 metros o más de las palmeras a proteger (más allá de los desplazamientos habituales que registraron Ávalos et al., 2016), con 1 a 2 trampas por hectárea.
- en zonas libres o con poca infestación la usamos solo como centinela: pocas unidades y de manera esporádica, en puntos de entrada y lejos de palmeras susceptibles; si el lugar no permite esa distancia, no la ponemos. El objetivo es capturar insectos cercanos y no atraerlos desde lejos.
- leemos las capturas como un indicador de cuánta presión de plaga hay, no como una medida de protección
- llevamos una trazabilidad que nos permite aprender la relación entre las condiciones climáticas, aplicaciones aéreas realizadas y momentos de vuelo del picudo.
Manejo integrado
La trampa es una pieza más. Un programa contra el picudo rojo que funcione combina:
- monitoreo con trampas de feromona bien ubicadas
- detección precoz con sensores sísmicos
- tratamientos de endoterapia
- duchas dirigidas al cogollo (chorro grueso, pesado, resinoso y lento)
- eliminación de focos y retiro correcto de los restos
- vigilancia continua (detección, reporte y respuesta)
- trazabilidad (lo que no se mide, no se puede mejorar)
Ninguna de estas herramientas alcanza por sí sola. En el caso de las trampas, usarlas bien exige saber qué miden, de dónde vienen los picudos que capturan y qué pasa con los que se quedan afuera.
Trabajos citados
- Abuagla y Al-Deeb (2012). Efecto de la cantidad de cebo y del color de la trampa en la captura de picudo rojo, Journal of Insect Science 12: 120: ver artículo
- Ávalos, Martí-Campoy y Soto (2014). Capacidad de vuelo del picudo rojo con molino de vuelo, Bulletin of Entomological Research: descargar
- Ávalos, Balasch y Soto (2016). Dispersión en campo mediante marcaje, liberación y recaptura, Bulletin of Entomological Research 106(5): 606-614: descargar | DOI
- El-Shafie y Faleiro (2017). Optimización de los componentes de la trampa de feromona para picudo rojo en palmera datilera, Journal of Plant Diseases and Protection: ver artículo
- Llorens et al. Llegada de adultos de picudo rojo a una trampa Picusan, Servicio de Sanidad Vegetal, Generalitat Valenciana: descargar
- Vacas, Primo y Navarro-Llopis (2013). Trampas y atrayentes para R. ferrugineus, Journal of Economic Entomology 106(4): 1739-1746: ver artículo
- Vacas et al. (2017). Feromona de agregación y kairomona sintética, Pest Management Science: ver artículo
- Vacas et al. (2018). Mejoras en los sistemas de trampeo, Journal of Economic Entomology 111(3): 1298: ver artículo
Si quiere seguir leyendo sobre biología, dispersión y manejo del picudo rojo, en nuestra sección de literatura científica reunimos más de 70 trabajos publicados sobre R. ferrugineus y sanidad de palmeras:

Ing. Tec. Gerardo Grinvald, Director de Equitec
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La presencia del picudo rojo en la zona de Salto y Concordia nos puesto en alerta, ya que nuestra zona densamente poblada de palmeras… (y es el emblema la palmera Yatay en el escudo de Guichón: SON PALMAS DE GUICHON)…. Nuestra intención es establecer un vinculo con quienes conocen sobre el tema para no tener que lamentar después. … Soy periodista y me interesa recibir información precisa sobre esta plaga….
Gracias. Estamos para eso. Saludos!